domingo, 28 de octubre de 2012

Vacuna antitumoral

Vacuna antitumoral

El testimonio de una mujer con melanoma, muestra la eficacia que tuvo en ella la vacuna antitumoral desarrollada en el país.
Claudia Mujica tenía más de 100 lunares, el 90% pre-malignos. Hace 14 años que 
está libre de la enfermedad y hace un llamado para continuar uniendo fuerzas.

Continuamos informando sobre los trabajos del investigador científico y médico, Dr. José Mordoh, discípulo de nuestro Premio Nobel Luis F. Leloir, que está logrando una eficaz alternativa terapéutica contra el más grave cáncer de piel, y avanza en los estudios para aplicarla a otros cánceres.

     El Dr. Mordoh busca combatir la enfermedad por caminos naturales, no invasivos, despertando nuestras defensas. Tras haber informado sobre los resultados alentadores que la vacuna tuvo en pacientes que la recibieron, hoy publicamos el testimonio de Claudia Mujica que inició su tratamiento en 1998. Ella explica así el origen de su enfermedad:

     “En 1993 me diagnosticaron melanoma. Hasta 1997 mi oncólogo determinó que debía extirparme la mayor cantidad de lunares: más de 100 en todo mi cuerpo; el 90% pre-malignos.

     “En 1998 –agrega– tuve metástasis de pulmón. Tomé la decisión de operarme aunque el panorama era muy sombrío. Nunca me planteé el interrogante de ¿por qué a mi?, pero me pregunté ¿cómo salgo de ésta? Porque de algo estaba segura: yo no me iba a morir.

     “Empecé la búsqueda de la mejor terapia. Había visto por Internet que algunos países realizaban investigaciones con vacunas. Nadie sabía decirme exactamente de qué se trataba. Una interconsulta en el MD Anderson Cancer Center, en los Estados Unidos, despejó el camino: ponerme en contacto con el Dr. José Mordoh e ingresar a su programa de vacunas. ¿Adónde? Acá, en la Argentina.

     “Al mes de operada –continúa explicando Claudia– tenía mi primera consulta con el Dr. Mordoh, que me incorporó a su programa. Al principio el tratamiento tenía una quimioterapia preparatoria, previa a la aplicación de las vacunas. No perdí el cabello, no tuve náuseas ni vómitos y religiosamente iba a buscar a mi hija al colegio el mismo día del tratamiento.

     “Con el avance de las investigaciones, el Dr. Mordoh me explicó que ya no precisaba la quimio; sólo la vacuna. A 14 años de su primera aplicación, estoy libre de enfermedad" –dice ella con alegría.

Estamos más cerca de lo que pensamos
de la vacuna definitiva. Hay que unir fuerzas.

     “El cáncer –termina afirmando Claudia– no es sólo una enfermedad. Trae problemas económicos, cambios laborales y familiares, etc. Aquí apareció en mi vida la Fundación Sales, que sostiene las investigaciones del Dr. Mordoh, que incluyen los gastos de atención médica a los pacientes que se vacunan, además de ofrecerles gratuitamente apoyo emocional y psicológico.

     Finalmente, Claudia Mujica hace un llamado para que la vacuna antitumoral se logre: “Estamos más cerca de lo que pensamos de la vacuna definitiva. Hay que continuar uniendo fuerzas. Personalmente seguiré colaborando para que las investigaciones prosigan.

     “Gracias a todos por mi vida. Gracias por no permitir que mi hija se quedara sin su mamá.”

     Desde la Fundación Sales financiamos esta importantísima investigación desde hace 25 años, con pequeños aportes mensuales que recibimos de más de 70.000 ciudadanos, que alientan con su apoyo a los 30 científicos argentinos que trabajan día a día en este desarrollo y a los pacientes que se tratan sin costo alguno.

  Si deseas sumarte a ellos con una pequeña donación o quieres conocer más detalles, llámanos o escríbenos para participar de las reuniones-almuerzos, sin cargo, con nuestros científicos: (011) 4371-9595 o al correo sales@sales.org.ar (Sra. Teresita).

Lic. Arturo Prins - Director Ejecutivo - Fundación Sales


viernes, 19 de octubre de 2012

Las personas mayores ¿son un estorbo?

Las personas mayores ¿son un estorbo?

Últimamente, para ser un poco más preciso en las dos últimas décadas, aparecieron los geriátricos, los hogares de día, las casas para abuelos, y otras de títulos parecidos... aunque con un fin específico: depósito de personas mayores, solas o abandonadas por sus familias.

     Triste espectáculo éste de visitar a estos lugares. Claro que evitaremos caer en el facilismo de meter a todos en una misma bolsa y decir que dejan bastante que desear...

     Lo cierto es que algunos se esmeran en brindarle al abuelo o abuela los cuidados que necesitan, ya sea por su edad avanzada, como por enfermedades, o simplemente, para hacerle más llevaderos sus últimos años de vida. También hay otros que sólo son un lugar donde sobreviven, con alguna mínima o pequeña atención como para hacer la diferencia con el abandono total.

     Por razones de trabajo, ya sea profesional o dependiente, cada vez más son los casos en que los hijos "depositan" (podría haber dicho "alojan", "internan", "llevan", pero me pareció más apropiado esto de "depositar") a sus padres en estos lugares, los que -en su mayoría- no están habilitados, como una forma de aliviar la "carga" en el hogar.

     ¿Se alivia la carga en el hogar? ¿Qué carga? ¿La económica o la de atención?

     Otros argumentan la falta de espacio en la casa para atender a la nona o el nono; y en último término los que tienen que llegar a esa instancia por razones económicas, confiando en que allí estarán mejor atendidos que en la propia casa. Las personas mayores ¿son un estorbo, realmente?


¿Qué le pasó a la sociedad, que optó por este trato hacia las personas mayores que adquirieron experiencia de vida y entregaron todo de sí para formar una familia, y para que ésta luego se deshaga de ellos?

¿Cuáles son los valores que fallaron?

¿Te parece positivo que el nieto crezca lejos de sus abuelos?

¿Cuáles son las consecuencias futuras en materia de relación afectiva familiar para esos chicos?

¿Cómo se sentirá tu nieto/a al tener que visitar a su abuelo/a en una de esas "casas para viejitos" (como despectivamente se las llama). 

¿Cuál es tu experiencia al respecto?

¿Qué opinas de este tema?

sábado, 13 de octubre de 2012

Raspones, ¿qué hacer?


Raspones

¿Qué hacer?

He aquí algunos consejos que debes seguir para los casos de raspones o heridas que -a menudo- nos ocurren sin querer en nuestra casa, en la calle o en el trabajo.

  1. Limpia la zona raspada con abundante agua corriente (de canilla).
  2. Lava la herida y sus alrededores con agua y jabón.
  3. Seca con una gasa.
  4. Desinfecta la herida o raspón con antiséptico.
  5. Cubre la herida o raspón con gasa, asegúrala con cinta adhesiva.


Atención!!! Elementos que no debes usar para curar heridas o raspones:

  • Algodón
  • Alcohol
  • Pomadas
  • Servilletas de papel
  • Lavandina


Aporte del Dr. Daniel Racca - SEM Morteros (Córdoba) R.A.