jueves, 29 de diciembre de 2011

Matrimonio igualitario

Ley de Matrimonio entre personas del mismo sexo... ¿fin del anonimato en la Internet?

Todavía es público y notorio que hay personas que buscan "algo" en las páginas de encuentros de gays o para tener sexo, utilizando la Internet; se esconden bajo seudónimos u falsas identidades, con el propósito de no quedar tan expuestos ante la sociedad.

     La mayoría colocan avisos como: "Busco chico (o chica según quien lo escriba) para encuentros casuales, luego si hay piel quizás una relación más estable". Hay quien publica: "Únicamente para personas serias y responsables. Busco alguien con quien compartir mi vida, no sólo sexo express. Edad de entre...", y otros textos por el estilo.

     Con el advenimiento y reciente promulgación de la Ley de Matrimonio Igualitario entre personas del mismo sexo en la Argentina, quienes estén buscando su "media naranja" ¿continuarán en el anonimato o ya es el momento de abandonarlo y darse a conocer?

     Por supuesto que habrá factores que jugarán en contra, tales como la reputación profesional o laboral, la edad, su posición dentro de la sociedad, la continuidad de los perseguimientos por personas inescrupulosas, humillaciones, la "caza de brujas", etc.

     Costará bastante esfuerzo y no poco tiempo ir amalgamando el derecho concedido a una de las tantas minorías que existen en nuestro país para que se haga "carne" en la sociedad, en el común de la gente y en el seno familiar.

     Luego de darse a conocer la sanción de esta norma, nos hemos hecho eco de expresiones razonadas por personas mayores y muy mayores, tales como:

  • "Me parece bien, que si se quieren que estén juntos";
  • "La ley hecha por el hombre no tiene porqué inmiscuirse con los sentimientos de éste, mucho menos reglamentarlo";
  • "Siempre sucedió, no sé por qué tanto alardeo ahora";
  • "Por fin le han dado la posibilidad de ejercer sus derechos a esos pobres diablos” (Sic). (¿Pobres diablos?);
  • "El homosexualismo siempre existió, desde la creación del hombre, nada más que antes no estaba Internet ni en los innumerables medios de comunicación que hay ahora";
  • "¿Injusticias dentro del Código Civil? seguramente habrá muchas otras y alguien que las defienda";
  • "La Iglesia hizo mal en meterse, no tiene dentro de su seno los mejores ejemplos";

 ... y otras por el estilo.

     Desconocemos si habrá un destape de identidades; quizás poco a poco las formas y modos de presentarse y/o de búsqueda se transformen y transparenten. Habrá que esperar...

¿Has notado este fenómeno del anonimato?
¿Te cae pesado o lógico? 
Pregúntales a tus amigos cuál es la opinión que ellos tienen al respecto.
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miércoles, 9 de noviembre de 2011

El carácter (última parte)


Continuación de las observaciones aportadas por William James (1) respecto al carácter.

Decimotercera conclusión


“Filosofía del sentido común.
En cuanto filósofo, recuérdase a James por su doctrina del ‘pragmatismo’, llamada en otras palabras la filosofía del sentido común. Se la puede sintetizar como la aseveración de que toda nueva verdad no se nos presenta íntegramente; que si existe alguna ‘verdad fundamental y definitiva’, ésta es tan inasequible para nosotros que no tenemos por qué preocuparnos por ella; y que la prueba de toda verdad reside, sencillamente, en su eficacia. Tal es la doctrina del hombre de acción, la cual nos dice: ‘No aguardéis a que se hayan encontrado todas las soluciones. Es bien improbable que todas las soluciones se conozcan jamás. Poneos a la obra ahora mismo y comprobad, por el ensayo y aún a riesgo de errar, si estáis siguiendo el rumbo adecuado’.


     James nunca abrazó la teoría de que sea necesaria una prolongada y ardua preparación para el ejercicio de ocupación alguna; juzgaba que debe acometerse tan pronto como uno se considere razonablemente capacitado para ello, e ir aprendiendo sobre la marcha. La verdad es que aunque él llegó a ser psicólogo y filósofo mundialmente renombrado, nunca recibió instrucción formal en ninguna de las dos disciplinas. En cierta ocasión advirtió: ‘Nunca recibí la menor instrucción filosófica, y la primera lección de filosofía que oí fue la primera que di yo mismo”.

-.-.-.-.-.-

Decimocuarta conclusión

“Vivamos de acuerdo con lo mejor que haya en nosotros.
James tuvo por norma habitual contar con que cada uno sabría estar a la altura de sus mejores cualidades, como lo hizo él mismo. 'Si creemos bien de nuestro próximo, decía, es posible que demos vida al bien en que hemos creído’.


     Esto ha sido válido con sorprendente frecuencia. Estudiantes y colegas de James se esforzaron por elevarse al grado de excelencia que el filósofo esperaba de ellos.

     Hoy necesitamos de las ideas de James más que nunca. La esencia de su doctrina es que el hombre puede imponerse a las circunstancias; que no somos las víctimas predestinadas de la herencia y del medio ambiente, y que nos es dable, por medio de una valerosa autodisciplina, perfeccionar, no sólo nuestra obra, sino nuestro propio carácter”.




(1) Psicólogo y filósofo. Nació el 11 de enero de 1842 en Nueva York, murió en Chocoroua, New Hampshire, (EE.UU.) el 26 de agosto de 1910.

Bruce Bliven, “Cada uno modela su propio carácter”, en Selecciones del Reader’s Digest, tomo XLI, número 242, enero de 1961.



martes, 8 de noviembre de 2011

Accidentes en la infancia

Todos los días escuchamos versiones distintas de accidentes producidos en nuestro hogar o fuera de él. La mayoría de ellos se pudo prevenir de alguna u otra forma. Son causa de muerte y de morbilidad en todo el mundo y afecta a todos los grupos de edad. Los accidentes en la infancia son una enfermedad prevenible.

¿Cómo debes hacer para prevenir estos accidentes?
Antes que cualquier cosa, debes ser consciente que la mayoría de los accidentes que tienen como víctima a nuestros hijos, ocurre en nuestro ámbito del hogar, por lo tanto debes ser responsable y agotar todos los medios a tu alcance para que no ocurran.

     Nunca tanto como en este caso se aplica la frase: "La prevención comienza por casa".

     Los niños hasta aproximadamente 4 a 5 años de edad, no tienen noción del riesgo, por lo tanto no debes confiarte de que al haber aprendido una determinada norma, sean capaces de llevarla a cabo. Tienen la capacidad de prestar atención a lo que ocurre a su alrededor, aunque se dispersan fácilmente cuando otro hecho u objeto llama aún más su atención.

     Hasta los 2 ó 3 años los niños no han adquirido aún total destreza motora, van caminando a saltos, de golpe se detienen, se dejan caer al suelo para erguirse y seguir caminando nuevamente, otros se arrastran hasta que logran la confianza suficiente para sostenerse solitos parados. Esta insuficiencia motora, sumada a una curiosidad sin límites, los coloca constantemente en situación de riesgo, de exceder sus propias posibilidades.

¿Cuáles son las cosas a las que debes prestar debida atención?
Padres y adultos en general, deberán hacer un recorrido por su casa. Con seguridad encontrarán fallas en algunas de las medidas que debían haber adoptado. He aquí algunos ejemplos:

Baño y cocina
Son, sin lugar a dudas, los lugares más peligrosos de la casa para los niños, por lo tanto éstos no deben
permanecer en ellos.

Recomendaciones:
  • Mantén lejos del alcance de los niños cualquier sustancia potencialmente tóxica: elementos de limpieza, medicamentos, artículos de belleza, etc. Estos productos deben estar guardados, si fuera posible, bajo llave y a una altura superior a 1,20 metros.
  • Utiliza trabas en hornos, cajones, inodoros, puertas de alacenas.
  • Usa las hornallas traseras para cocinar y no dejes que mangos de sartenes "asomen" por el borde de la cocina, ¡se transforman en una visión muy tentadora desde abajo!
  • No dejes nunca solo a tu hijo en la bañadera, aunque no lo creas, un niño puede ahogarse en sólo 10 centímetros de altura de agua.

Habitaciones
Mantén las camas alejadas de las ventanas. Protege enchufes que no están en uso. Amura estantes y bibliotecas para que no puedan tumbarse. En lo posible, la iluminación deberá proveerse con lámparas que cuelgan del techo o de una altura prudencial en las paredes. Evita el uso de veladores o cualquier otro artefacto lumínico colocado en mesitas de luz (de noche).

Jardines
Si tienes mascotas y éstas son de grandes dimensiones (perro, perrazo), toma las precauciones del caso para no dejar solo a tu/s hijo/s con ellos. Los perros pueden ser una buena compañía para los niños, pero no debes olvidar que son animales, entienden en forma limitada las órdenes que les damos, aunque no podemos pretender que razonen.

     Esto de que casi siempre logramos obtener una excusa como... "el perro no les hace nada, se ha criado con ellos", puede transformarse en arma de doble filo. Trasladarle toda la responsabilidad al perro de nuestro descuido, puede traernos numerosos dolores de cabeza y consecuencias irreparables.

     Si tienes pileta de natación, debes tener en cuenta que es una enemiga en los primeros años de vida de tu hijo. Toda pileta debe tener un cerco perimetral de por lo menos 1,20 metros de altura, construido preferiblemente de listones de madera o caño, verticales, separados entre sí por no más de 20 centímetros, y con una puerta de acceso con cerradura o candado. La llave que abre esa puerta debe mantenerse
lejos del alcance de los niños y ser vigilada por ustedes, los padres.

     Evita dejar juguetes vistosos en el agua. Por ninguna razón los niños menores de edad deben bañarse en la pileta solos sin la supervisión paterna.

     Una última recomendación relacionada con la pileta de natación: trata de mantener limpia el agua de la pileta todo el año; no sólo como una forma de prevención, sino como una práctica que ayudará a su mantención.

Otras sugerencias generales.

  • Tu casa debe estar provista de un corta corriente, o por lo menos de un disyuntor, para que cuando haya una descarga excesiva de energía, ésta se corte inmediatamente, evitando de esta forma "quedar" pegados algunos de sus habitantes en cualquier artefacto o paredes con pérdida.
  • Protege tus balcones, ventanas, estufas, radiadores y caloventores para evitar quemaduras, y controla pérdidas de gas.
  • Hoy en día existen numerosas instituciones relacionadas con la salud: clínicas, sanatorios, hospitales y servicios de emergencia que dictan cursos de primeros auxilios para diferentes casos que se nos pueden presentar a diario.
  • Padres y personal a cargo del cuidado de los niños, deben hacer un curso de primeros auxilios y maniobras de reanimación cardiopulmonar infantil. Esto lo decimos de buena onda, sin crear alarma ni pretender ser fatalistas, aunque muchas veces, saber qué hacer en un momento dado, puede hacer toda la diferencia.
  • Ten a la vista los teléfonos de los centros de emergencia o primeros auxilios, será vital para evitar daños mayores que muchas veces suelen ser irreparables.


Adaptación del texto original provisto por
SEM (Servicio Emergencia Morteros)




El carácter (décima parte)

Continuación de las observaciones aportadas por William James (1) respecto al carácter.


Undécima conclusión


"Disciplina para los niños.
De todas las ideas de James, pocas más valiosas que las concernientes a la educación de los hijos. Numerosas madres tienen la idea (atribuida con razón o sin ella, a Sigmund Freud) de que el niño no se le debe disciplinar rigurosamente, si no se quiere lastimar su psiquis infantil. James no lo cree así.

     Seguro de que todos nuestros actos se registran indeleblemente en nuestro cerebro y de que los hábitos que adquirimos entran a formar parte de nuestra personalidad, James juzga que una educación disciplinada es esencial, y dice: ‘El infierno que pudiéramos padecer en el más allá y de que nos habla la teología no sería peor que el que nos forjamos nosotros mismos en este mundo, al modelar nuestro carácter viciosamente en forma adversa. Si los jóvenes pudiesen comprender que en breve no serán sino vivientes manojos de hábitos, pondrían mayor cuidado en su conducta durante la edad dúctil”.


Duodécima conclusión

“Aprender no es siempre divertido.
James no se halla de acuerdo sino en parte con las teorías de educadores posteriores como John Dewey, fundadas en que la educación más eficaz proviene del espontáneo interés del alumno que aprende al mismo tiempo que satisface su curiosidad.

     Dice James: ‘Es absurdo suponer que cada paso de la educación puede ser interesante. Se debe apelar con frecuencia al impulso acometedor. Haced al alumno avergonzarse de su miedo ante la escabrosidad de los quebrados o ante la ley de la caída de los cuerpos; despertad su pugnacidad y su orgullo, y avanzará contra los obstáculos con esa especie de íntimo furor contra sí propio que es una de sus mejores prendas morales. Una victoria obtenida en semejantes circunstancias se convierte en paso decisivo en la forja de su carácter’.

     ¿Con qué extrañeza recibirán ahora este consejo los millares de padres y maestros que nunca han exigido esfuerzo alguno de sus amados pequeñines?”.


(1) Psicólogo y filósofo. Nació el 11 de enero de 1842 en Nueva York, murió en Chocoroua, New Hampshire, (EE.UU.) el 26 de agosto de 1910.

Bruce Bliven, “Cada uno modela su propio carácter”, en Selecciones del Reader’s Digest, tomo XLI, número 242, enero de 1961.

Continúa en "El carácter" (undécima y última parte)




lunes, 7 de noviembre de 2011

El carácter (novena parte)

Continuación de las observaciones aportadas por William James (1) respecto al carácter.


Décima conclusión

"Es bueno experimentar alguna ansiedad.
No hace mucho tiempo, al presentar a la joven actriz inglesa Claire Bloom en un programa de televisión, le preguntaron si la premura y la agitación de Nueva York no la hacían suspirar por el ritmo más plácido de Londres. La actriz repuso:
- “No, me gusta la agitación. Me hace bien, y creo que me es necesaria. Me parece que le es necesaria a todo mundo”.

     La artista se hacía eco de una verdad que apenas ahora, muchos años después de que William James la enunció, empieza a ser universalmente aceptada; a saber, que cierta dosis de ansiedad resulta provechosa al ser humano; excita células cerebrales de otra suerte inactivas, estimula la atención, nos hace desempeñarnos más eficazmente, produce una descarga de ciertas hormonas y facilita todo aprendizaje al acrecentar la diseminación de los mensajes nerviosos en el cerebro.

     Aunque a James no le repugnaba la idea de cierto grado de tensión, no deseaba que esa tensión viniese acompañada de una ansiedad capaz de aniquilar al individuo. Habría suscrito el consejo dado por un psiquiatra a un amigo mío, director de un diario de la tarde, afectado de nerviosismo (desasosiego durante el día e insomnios durante la noche) por tener que cerrar una edición tras otra a plazos improrrogables. El médico le preguntó:
'-¿Ha visto usted a un malabarista? Mantiene en el aire hasta media docena de objetos a la vez; así pues, y por así decirlo, tiene que entrenarse con la dificultad a plazos improrrogables, cada fracción de segundo, o sea mucho más a menudo que usted. El malabarista se las arregla gracias a que se mantiene perfectamente tranquilo, aunque alerta. Él mismo le diría que si estuviera tenso de ansiedad, echaría a perder su número. Todo lo que tiene usted que hacer es aprender a manipular sus ediciones con las misma serenidad”.


(1) Psicólogo y filósofo. Nació el 11 de enero de 1842 en Nueva York, murió en Chocoroua, New Hampshire, (EE.UU.) el 26 de agosto de 1910.

Bruce Bliven, “Cada uno modela su propio carácter”, en Selecciones del Reader’s Digest, tomo XLI, número 242, enero de 1961.


Continúa en "El carácter" (décima parte)





sábado, 5 de noviembre de 2011

El carácter (octava parte)

Continuación de las observaciones aportadas por William James (1) respecto al carácter.


Octava conclusión

Reexaminemos nuestros hábitos.
James sabía que todo organismo viviente propende a persistir en una pauta, una vez establecida ésta. Más energía se requiere para aprender a hacer las cosas de un modo nuevo (aún las menos difíciles) que para continuar haciéndolas según la rutina.

     Los hábitos, pues, son nuestra ‘automatización’. Cuantas más acciones realicemos automáticamente, tanta mayor energía reservaremos para el trabajo creativo y la resolución de diferentes problemas. Y cuanto más eficientes sean nuestros hábitos tanto mejor funcionaremos.

     Por esta razón, James creía que debemos reexaminar constantemente nuestros hábitos, para ver en cuáles de sus aspectos podríamos cambiarlos y hacerlos más eficaces. Él mismo reformaba constantemente sus hábitos y mudada de aficiones y empeños”.


Novena conclusión

Hagamos algo difícil cada día.
Si retrocedemos a menudo frente a la realización de algún esfuerzo’, solía decir, ‘nuestra aptitud para esforzarnos se nos habrá atrofiado antes de que lo advirtamos. Asimismo, si permitimos que nuestra atención divague, bien pronto la veremos divagar constantemente’.

     Por esta razón, se necesita ‘mantener viva nuestra facultad para el esfuerzo, ejercitándola innecesariamente un poco cada día. Seamos sistemáticamente ascéticos o aún heroicos en cuestiones superfluas de poca monta. A diario, o cada tercer día, hagamos alguna cosa sin otra razón que la de que preferiríamos no hacerla; así que, cuando la hora de la prueba se acerque, no nos encuentre acobardados e impreparados para resistirla’.

     James insistía también en que los buenos impulsos, no importa cuán efímeros sean, han de traducirse en pertinentes acciones. ‘Siempre que permitimos que una resolución cualquiera o un sentimiento fervoroso, se desvanezca sin haber dado fruto positivo, es peor que desaprovechar alguna oportunidad; esto obra de tal modo que estorbará decisivamente el que nuestras emociones y resoluciones futuras sigan su vía normal de expresión".


(1) Psicólogo y filósofo. Nació el 11 de enero de 1842 en Nueva York, murió en Chocoroua, New Hampshire, (EE.UU.) el 26 de agosto de 1910.

Bruce Bliven, “Cada uno modela su propio carácter”, en Selecciones del Reader’s Digest, tomo XLI, número 242, enero de 1961.

Continúa en "El carácter" (novena parte)




viernes, 28 de octubre de 2011

El carácter (séptima parte)

Continuación de las observaciones aportadas por William James (1) respecto al carácter.


Séptima conclusión


“Cómo romper un hábito.
Entre las ideas de James, la más universalmente conocida, y que ha beneficiado a miles de personas, es su consejo sobre cómo vencer los malos hábitos. 'Rompedlos bruscamente y con toda la obstinación posible', solía decir. 'Hablad de vuestra determinación a todo el mundo, y no os permitáis el más ligero desliz'.

     El que suscribe puede dar personal testimonio del valor de esta enseñanza. Hace algunos años, como me hubiese acometido una afección cardiaca, mi médico me ordenó que dejase de fumar. Desde hacía muchísimo tiempo venía yo consumiendo dos paquetes de cigarrillos por día; por tanto, dudaba de mi capacidad para obedecer las órdenes del doctor. Me acordé, empero, del famoso consejo de James, señalé con alguna anticipación la fecha en que me quitaría del tabaco, e informé de mi decisión a todos mis amigos. De ese modo, si claudicaba, el hecho constituiría una pública y humillante derrota. Las primeras semanas de abstención fueron penosas, pero las arreglé para salir adelante con mi plan. No he vuelto a fumar desde entonces.

     James se mofaba de aquellos que tratan de dejar un vicio ‘poco a poco’. ‘Todo entendido en la materia convendrá en que la mejor manera de adquirir una nueva costumbre es adoptarla de súbito, siempre que haya verdadera posibilidad de seguirla. Sorprende, en verdad, cuán pronto muere de inanición cualquier apetito si nunca se le alimenta”.


(1) Psicólogo y filósofo. Nació el 11 de enero de 1842 en Nueva York, murió en Chocoroua, New Hampshire, (EE.UU.) el 26 de agosto de 1910.

Bruce Bliven, “Cada uno modela su propio carácter”, en Selecciones del Reader’s Digest, tomo XLI, número 242, enero de 1961.

Continúa en "El carácter" (octava parte)




miércoles, 26 de octubre de 2011

El carácter (sexta parte)

Continuación de las observaciones aportadas por William James (1) respecto al carácter.

Sexta conclusión:


"Toda cosa que realizamos nos hace más fácil el realizarla de nuevo.
Ello es a causa de que ciertas corrientes eléctricas (en forma no bien comprendida aún) registran todo lo que nos acontece al abrir sendas de comunicación entre las neuronas cerebrales. Cuanto mayor es la frecuencia con que una acción se realiza, más profundas y más anchas (hablando metafóricamente) se hacen esas sendas. Por lo que, según James, el trazar en nuestro cerebro sendas buenas únicamente, es una forma de seguro.

     ‘El hombre que se ha sujetado a diario a ciertos hábitos de abnegación, de atención concentrada e intensa voluntad, se erguirá, firme como una torre, cuando todo se bambolee a su alrededor y cuando otros de sus semejantes, menos fuertes, se vean aventados como la paja al soplo del viento.


Sembrad una acción y cosecharéis un hábito;
sembrad un hábito y cosecharéis un carácter;
sembrad un carácter y cosecharéis vuestro destino'.

Nosotros mismos vamos tejiendo nuestra propia suerte, buena o mala, para jamás destejerla. Todo rasgo de virtud o vicio, aún el más pequeño, deja su huella, nunca demasiado leve.

     El borracho se disculpa de su última calaverada, diciendo: Esta no la cuento. Pues bien, podrá él dejar de contarla, pero ha contado, sin género de duda. A lo largo de sus células nerviosas y fibras musculares, las moléculas la han contado, registrado y almacenado, para esgrimirla contra él cuando venga la tentación siguiente.

     Nada de lo que hacemos, hablando en estricta exactitud científica, habrá de borrarse nunca. Como su lado malo, esta ley tiene también su lado bueno. Así como podemos convertirnos en borrachos a resultas de una sucesión de copitas tomadas separadamente, asimismo las acciones y horas de trabajo, una a una, pueden hacer de nosotros o santos, o sabios o peritos”.


(1) Psicólogo y filósofo. Nació el 11 de enero de 1842 en Nueva York, murió en Chocoroua, New Hampshire, (EE.UU.) el 26 de agosto de 1910.

Bruce Bliven, “Cada uno modela su propio carácter”, en Selecciones del Reader’s Digest, tomo XLI, número 242, enero de 1961.



Continúa en "El carácter" (séptima parte)



sábado, 22 de octubre de 2011

El carácter (quinta parte)

Continuación de las observaciones aportadas por William James (1) respecto al carácter.


Quinta conclusión:


“Modelemos nuestro propio carácter.
James fue uno de los primeros psicólogos que establecieron la teoría, ya hoy reconocida, de que toda sensación física, todo contacto con el mundo exterior, deja una huella permanente sobre los diez mil millones de células del cerebro. Por cuanto estas huellas van acumulándose y la suma total de ellas constituye nuestra personalidad y nuestro carácter. James hace notar con insistencia que debemos esforzarnos constantemente por hacernos dignos de las potencialidades de ese maravilloso mecanismo”.


(1) Psicólogo y filósofo. Nació el 11 de enero de 1842 en Nueva York, murió en Chocoroua, New Hampshire, (EE.UU.) el 26 de agosto de 1910.

Bruce Bliven, “Cada uno modela su propio carácter”, en Selecciones del Reader’s Digest, tomo XLI, número 242, enero de 1961.

Continúa en "El carácter" (sexta parte)



El carácter (cuarta parte)

Continuación de las observaciones aportadas por William James (1) respecto al carácter.

Cuarta conclusión:


"El trabajo vigoriza (cuarta parte)
Cuando trabajamos duro en cualquier cosa, descubrimos con frecuencia nuevas fuentes de energía que pueden aplicarse a otras actividades distintas y resolvernos problemas aparentemente inconexos entre sí.

     De aquí que la intensa aplicación a cualquier cosa, aún si se trata de una afición y de un deporte, contribuya a proveernos de la energía adicional de que estamos necesitados. Inversamente si nos permitimos una pereza excesiva en nuestras horas de descanso, ello nos hará más difícil el reanimar nuestro vigor llegada la hora de volver a la tarea. James sabía bien todo esto por propia experiencia. Él mismo se interesaba en cosas tan diversas que, para encontrar entretenimiento o descanso, no tenía sino pasar de un asunto a otro. (Cierta vez anotó en su diario que estaba estudiando simultáneamente geología, electrodinámica, acústica, la Revolución Francesa, sánscrito, y la filosofía de Charles Peirce).

     Tengo un amigo residente en el campo, que también pone en práctica este sistema. Si se atasca en medio de la redacción de un escrito (cosa que a casi todos los literatos les sucede) pónese a serrar o a hacer leña con el mayor vigor durante un rato. Muchas veces comprueba que, al volver a su escrito, las dificultades que le detuvieron han desaparecido”.


(1) Psicólogo y filósofo. Nació el 11 de enero de 1842 en Nueva York, murió en Chocoroua, New Hampshire, (EE.UU.) el 26 de agosto de 1910.

Bruce Bliven, “Cada uno modela su propio carácter”, en Selecciones del Reader’s Digest, tomo XLI, número 242, enero de 1961.

Continúa en "El carácter" (quinta parte)








viernes, 21 de octubre de 2011

El carácter (tercera parte)


Continuación de las observaciones aportadas por William James (1) respecto al carácter.

Tercera conclusión:

Segundo, tercero y cuarto alientos.

James llegó a sus conclusiones respecto a los puntos de fatiga por el estudio del bien conocido fenómeno del ‘segundo aliento’; aquella manifestación de renovada energía que experimenta una persona en ocasiones y le hace persistir en su labor, sobreponiéndose al cansancio.

     James descubrió que ese fenómeno puede presentarse más de una vez; y habla de la posibilidad de conseguir una tercero y hasta un cuarto ‘aliento’.

     Los resultados obtenidos en semejantes orgías de trabajo son a veces superiores a los alcanzados en una serie de períodos activos menos prolongados; tal vez por la razón de que uno se compenetra tanto con su asunto que lo percibe en su integridad.

     James mismo nunca empezada a escribir si antes no se aseguraba por lo menos un día entero sin interrupciones, y preferiblemente, dos o tres días. Encerrado en un aposento (a menudo en el desván), se aplicaba al trabajo con vehemencia, persistentemente, espoleándose así mismo de un punto de fatiga a otro, cubriendo el piso de cuartillas.

     Lograba mucho más de esta manera que lo que habría conseguido tras muchos comienzos e interrupciones pues no tenía que emplear la mitad de su tiempo en llegar a engolfarse de nuevo en su materia, después de cada interrupción".



(1) Psicólogo y filósofo. Nació el 11 de enero de 1842 en Nueva York, murió en Chocoroua, New Hampshire, (EE.UU.) el 26 de agosto de 1910.


Bruce Bliven, “Cada uno modela su propio carácter”, en Selecciones del Reader’s Digest, tomo XLI, número 242, enero de 1961.


Continúa en "El carácter" (cuarta parte)







lunes, 17 de octubre de 2011

Los 60 (años)

El 22 de marzo de 2011 hemos recibido por correo electrónico uno de tantos mensajes que llegan a nuestra bandeja de entrada. Algunos son portadores de buenas noticias y otros no tanto. Por su importancia, originalidad y buen ojo observador, quisimos compartir éste contigo. Luego coméntanos qué te pareció.


Tener 60 en el siglo XXI
(anónimo hasta que aparezca su autor)

Si miramos con cuidado, podemos detectar la aparición de una franja social que antes no existía: la gente que hoy tiene alrededor de sesenta años. La sexalescencia.

     Es una generación que ha pateado fuera del idioma la palabra "sexagenario", porque sencillamente no tiene entre sus planes actuales el hecho de envejecer.

     Se trata de una verdadera novedad demográfica parecida a la aparición en su momento, de la "adolescencia", que también fue una franja social nueva que surgió a mediados del siglo veinte para dar identidad a una masa de niños desbordados, en cuerpos creciditos, que no sabían hasta entonces dónde meterse, ni cómo vestirse.

     Este nuevo grupo humano que hoy ronda los sesenta, ha llevado una vida razonablemente satisfactoria. Son hombres y mujeres independientes que trabajan desde hace mucho tiempo y han logrado cambiar el significado tétrico que tanta literatura rioplatense le dio durante décadas al concepto del trabajo.

     Lejos de las tristes oficinas, esta gente buscó y encontró hace mucho la actividad que más le gustaba, y se ganó la vida con eso.

     Supuestamente debe de ser por esto que se sienten plenos... algunos ni sueñan con jubilarse. Los que ya se han jubilado disfrutan con plenitud de cada uno de sus días sin temores al ocio o a la soledad, crecen de adentro en uno y en la otra. Disfrutan de su tiempo libre, porque después de años de trabajo, crianza de hijos, carencias, desvelos y sucesos fortuitos bien vale mirar el mar con la mente vacía o ver volar una paloma desde el departamento de un quinto piso.

     Dentro de ese universo de personas saludables, curiosas y activas, la mujer tiene un papel rutilante. Ella trae décadas de experiencia de hacer su voluntad, cuando sus madres sólo podían obedecer y de ocupar lugares en la sociedad que sus madres ni habrían soñado con ocupar.

     Esta mujer sexalescente pudo sobrevivir a la borrachera de poder que le dio el feminismo de los años 60, en aquellos momentos de su juventud en el que los cambios eran tantos, pudo detenerse a reflexionar qué quería en realidad.

     Algunas se fueron a vivir solas, otras estudiaron carreras que siempre habían sido exclusivamente masculinas, unas eligieron tener hijos, otras eligieron no tenerlos, fueron periodistas, atletas o crearon su propia personalidad. Pero cada una hizo su voluntad.

     Reconozcamos que no fue un asunto fácil y todavía lo van diseñando cotidianamente. Pero algunas cosas ya pueden darse por sabidas, por ejemplo que no son personas detenidas en el tiempo; la gente de sesenta, hombres y mujeres, maneja la "compu" como si lo hubiera hecho toda la vida. Se escriben, y se ven, con los hijos que están lejos y hasta se olvidan del viejo teléfono para contactar a sus amigos y les escriben un e-mail con sus ideas y vivencias.

     Por lo general están satisfechos de su estado civil, y si no lo están, no se conforman y procuran cambiarlo.

     Raramente se deshacen en un llanto sentimental.

     A diferencia de los jóvenes; los sexalescentes conocen y ponderan todos los riesgos. Nadie se pone a llorar cuando pierde: sólo reflexiona, toma nota a lo sumo... y a otra cosa.

     La gente grande comparte la devoción por la juventud y sus formas superlativas, casi insolentes de belleza, pero no se sienten en retirada. Compiten de otra forma, cultivan su propio estilo...

     Ellos, los varones, no envidian la apariencia de jóvenes astros del deporte, o de los que lucen un traje Armani, ni ellas, las mujeres, sueñan con tener la figura de una vedette.

     En lugar de eso saben de la importancia de una mirada cómplice, de una frase inteligente o de una sonrisa iluminada por la experiencia.

     Hoy la gente de 60, como es su costumbre, está estrenando una edad que todavía no tiene nombre. Antes, los de esa edad eran viejos y hoy ya no lo son, hoy están plena física e intelectualmente, recuerdan la juventud, pero sin nostalgias, porque la juventud también está llena de caídas y nostalgias y ellos lo saben.

     La gente de 60 de hoy, celebra el sol cada mañana y sonríe para sí misma muy a menudo... Quizás, por alguna razón secreta que sólo saben y sabrán los de sesenta en el siglo XXI.



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domingo, 16 de octubre de 2011

El carácter (segunda parte)

Continuación de las observaciones aportadas por William James (1) respecto al carácter.

Segunda conclusión:


“Retardemos el punto límite de fatiga.
James aportó convincentes pruebas de que los más de nosotros nos ‘cansamos’ todos los días, no a causa del esfuerzo realizado efectivamente, sino a causa de habernos formado el hábito de sentirnos fatigados a hora determinada o después de cierto gasto de actividad.

     A este límite autoimpuesto lo llama James ‘punto de fatiga’; y nos demuestra que ese punto está muy lejos del verdadero agotamiento. ‘Algunos estamos cansados’, dice ‘pero otros muchos no lo estamos en realidad, sino que hemos dado en el desdichado prurito de sentirnos cansados porque nos dejamos llevar por determinados hábitos de vocalización y la expresión’ (es decir, de hablar o conducirnos como si realmente lo estuviésemos).

     Solemos considerarnos agotados al final de nuestra diaria labor, por ejemplo; y así, llegado ese momento, caminamos o nos arrastramos con aire de fatiga, adoptamos una expresión de cansancio, o hablamos a otros de lo fatigados que estamos, y todo eso nos hace sentirnos cansados. Se trata apenas de un mal hábito. Observa James que ‘el hombre más ocupado no necesita más horas de descanso que el ocioso. Por lo común, los hombres emplean tan solo una pequeña parte de la energía que efectivamente poseen’.

     Afirma que la mayoría de las personas pueden, si así lo desean, retardar su punto de fatiga por el procedimiento de tomar nota de la hora del día en la que se juzgan agotadas, y esforzarse adrede en proseguir la tarea hasta hora más avanzada cada día, y así fijarse un nuevo límite de fatiga. El organismo se acostumbra a que se le exija un poco más cada día, y uno se habitúa a producir más un esfuerzo excesivo”.




(1) Psicólogo y filósofo. Nació el 11 de enero de 1842 en Nueva York, murió en Chocoroua, New Hampshire, (EE.UU.) el 26 de agosto de 1910.


Bruce Bliven, “Cada uno modela su propio carácter”, en Selecciones del Reader’s Digest, tomo XLI, número 242, enero de 1961.



Continúa en "El carácter" (tercera parte)




viernes, 14 de octubre de 2011

Mejora tu salud con la bicicleta

Tras varios estudios se ha descubierto que el montar en bicicleta aumenta de manera exponencial la buena salud. Para ello prueba engancharte a los pedales y notarás los beneficios que tiene montar en bicicleta. Se dice que los que montan en bicicleta se ahorran muchas visitas al médico.


     Para todos aquellos que usan sus bicicletas para tener un estilo de vida saludable, que sepan que montar en bicicleta de forma regular reducirá en un 50% el riesgo de infarto. Otra ventaja que tiene montar en bicicleta es la reducción del colesterol LDL.

     El cerebro es capaz de oxigenar más y te permite pensar con más facilidad, tu cuerpo puede segregar hormonas que pueden ser adictivas, por lo que te haría sentir mejor siempre. Los que montan en bicicleta sufren menos enfermedades depresivas y psicológicas.

     La tabla que te mostramos a continuación os dará las bases para vuestro entrenamiento con lo que queráis conseguir:

  • 10 minutos: Mejora articular 
  • 20 minutos: Refuerzo del sistema inmunitario 
  • 30 minutos: Mejoras a nivel cardiovascular 
  • 40 minutos: Aumento de la capacidad respiratoria
  • 50 minutos: Aceleración del metabolismo 
  • 60 minutos: Control de peso, antiestrés y bienestar general.


Aporte de
Sonia del Álamo, Madrid, España
Contacto: webs.amigas.8@gmail.com




miércoles, 12 de octubre de 2011

El carácter (primera parte)

Bruce Bliven escribió para Selecciones del Reader’s Digest un artículo sobre el educador y psicólogo William James (1), y ha incluido en ella algunas de las muchas observaciones que debemos tener en cuenta a la hora de conocer el mundo íntimo que todos habitamos.


     Se trata de la semblanza y obra de una persona que estuvo al borde mismo de la muerte, por depresión o por su debilitada salud. No obstante, poniendo en práctica sus ideas venció esos impedimentos y se irguió como una de los pilares más importantes dentro del campo de la psicología.

     “Ningún hombre de ciencia nos ha dejado tantas advertencias prácticas respecto a cómo aprovechar mejor nuestra vida, cómo usar nuestras energías constructivamente, cómo llegar a ser en nuestro trabajo productivos y creadores. (…) Nosotros los modernos buscamos tan a menudo la ayuda del psiquiatra, que tal vez hayamos olvidado lo mucho que nos podemos ayudar nosotros mismos”.

     Hemos traído para ti los párrafos más sobresalientes de ese artículo publicado hace más de cincuenta años: enero de 1961. Enseñanzas y consejos para perfeccionar nuestra actividad diaria y, sobre todo, modelar nuestro carácter.

“William James fue el fundador de la moderna psicología experimental, un filósofo verdaderamente creador, un gran maestro, más grande todavía como ser humano.


     ¡Experimentar ¡Explorar! ¡Cambiar! ¡Madurar! Tal es el meollo de su doctrina y también de su propia personalidad; porque durante su vida entera se sintió arrebatado por una insaciable curiosidad de conocer todos los aspectos de la vida humana. Su escuela psicológica exaltaba la confianza en sí mismo y la formación de la personalidad creadora. Aconsejaba reiteradamente a sus amigos que tratasen siempre de hacer algo nuevo: escribir un libro, cruzar el océano, ensayar una nueva ocupación, cambiar su cotidiana rutina. (…)


     James se labró su propia personalidad, extraordinariamente exuberante. Siempre fue de salud frágil. Su inquieto progenitor (Henry, acaudalado dilatante, escribió graves tratados de filosofía) le llevó consigo por todos los Estados Unidos y Europa, con lo que no permaneció en la misma escuela por espacio de más de unos meses.


     En la adolescencia sufrió períodos de depresión, a veces tan honda que pensó en el suicidio; y, posteriormente, forzó su corazón al extremo tal que a punto estuvo de quedar inválido. En largos lapsos el simple esfuerzo de escribir una carta lo obligaba a meterse en cama el resto del día.


Primera conclusión:


Dominemos las emociones con la acción.
El lector puede fácilmente comprobar por sí mismo uno de los más preciados hallazgos psicológicos realizados por James. Póngase delante de un espejo, apriete los puños, frunza el ceño y enfoque imaginariamente su enojo contra algún individuo por el que sienta fuerte antipatía. Al cabo de un minuto o dos, se sentirá encendido en cólera.


     James fue quien descubrió este principio: que las manifestaciones físicas de nuestra emoción intensifican enormemente la emoción misma. La razón para ello es en parte fisiológica. Cuando uno cierra los puños su cerebro recibe automáticamente de las manos señales que le dicen: ‘La situación es tirante. Prepárate a la lucha’. Cuando uno llora o ríe, su cerebro recibe señales de tristeza o alegría de sus músculos faciales. Así pues, las cosas que uno hace ayudan a determinar de qué manera siente. Uno se encoleriza, en parte al menos, a causa de que descarga un golpe; está triste, en parte a causa de que llora; tiene miedo, en parte a causa de que sale corriendo.


     Este descubrimiento científico entraña grandes consecuencias prácticas: por la imitación consciente de las actitudes físicas o acciones que acompañan a ciertos estados mentales, podemos, hasta cierto punto, inducir en nosotros tales estados. ‘Para estar contento’, aconseja James, ‘yérguete contento, mira en torno alegremente y condúcete como si la alegría ya te inundara. Para sentirte valiente, obra valientemente, y es muy probable que la emoción del valor remplazará al sentimiento del miedo”.


(1) Psicólogo y filósofo. Nació el 11 de enero de 1842 en Nueva York, murió en Chocoroua, New Hampshire, (EE.UU.) el 26 de agosto de 1910.


Bruce Bliven, “Cada uno modela su propio carácter”, en Selecciones del Reader’s Digest, tomo XLI, número 242, enero de 1961.


Continúa en "El carácter" (segunda parte)



viernes, 7 de octubre de 2011

La ansiedad

La ansiedad tan temida

Antes de arribar a este tumultuoso III milenio, la OMS vaticinó que la dupla depresión ansiedad serían las plagas del siglo XXI, y no se equivocó.

     Es que la OMS no recurre a los astrólogos ni a las profecías de los mayas, utiliza información recogida de los servicios de salud de todo el mundo y con esos datos establece predicciones estadísticas proyectivas que publican para generar algún sentido de previsión y no para alarmar inútilmente a la gente.


     La ansiedad es una perturbación de la mente que termina afectando al cerebro y entonces se transforma en una patología mixta, a mitad de camino entre lo físico y lo anímico. La Psicología no es una ciencia acabada, varias teorías y enfoques intentan explicar desde sus propias premisas qué es la ansiedad.

     En general, ansiedad y angustia son casi sinónimos, aunque algunos autores digan que la angustia es el componente mental, y la ansiedad el componente físico. Las modernas teorías neurobiológicas aceptan que en la ansiedad hay un desequilibrio de los neurotransmisores, que son sustancias químicas presentes en el tejido cerebral que funcionan como vehículos para la comunicación entre las células nerviosas. Pero esto no resuelve el problema, porque alguien avieso todavía podría preguntar: ¿Y por qué se desequilibran esas sustancias?, y la pregunta sobre el origen de la ansiedad seguiría sin contestar.

     Las teorías psicoanalíticas tienen una explicación: Freud decía que la ansiedad es la expresión mental de un conflicto interno, una especie de lucha dentro de cada uno entre partes de la mente que no están de acuerdo. Por ejemplo, si yo quisiera ser rico como me instiga continuamente la TV a través de la publicidad, podría asaltar un banco para conseguir fácilmente mucho dinero, pero mi conciencia moral me lo prohíbe y además, afuera, el mundo en el que vivo, tiene códigos civiles, policías, jueces, cárceles… todo un sistema de seguridad que se opone a mis planes. Eso conforma un conflicto: la lucha entre mi deseo y las fuerzas que se le oponen, el sufrimiento que me causa no poder hacer lo que quiero, se traduce como ansiedad.

     Pero estos motores no están a la vista, tanto las cosas que deseo vehementemente como los controles que ejerce la mente son mayormente inconscientes, están sumergidos en lo profundo de la personalidad y por más que lo intente, seré siempre el último en conocerlos, porque por algo la mente consciente ya los empujó al sótano.

     Por eso se necesita la ayuda de una psicóloga o psicólogo para llegar a conocer estas fuerzas que me hacen sufrir con ansiedad pero que yo no conozco. Porque la ansiedad rápidamente “pasa” al cuerpo alterando las funciones automáticas del organismo: respiración, circulación, tono muscular, digestión, etc. Y por esa causa aparecen las palpitaciones, taquicardia, hipertensión, temblores, falta de aire, náuseas, sensación de atragantamiento, constipación, y miles de síntomas más que acompañan a la ansiedad cuando se instala en nuestras vidas.


Alejandro Bovino - Psiquiatra
Contacto: talomac@gmail.com




jueves, 22 de septiembre de 2011

Abuelos vs. cajeros automáticos (2da. parte)

Retomamos el tema de los cajeros automáticos utilizado (en Argentina) para abonarle los haberes a personas mayores de edad: jubilados, pensionados y beneficiarios de otros subsidios.


     Con el objetivo de evitarles malos momentos, por descuido o por tener menos habilidad que sus eventuales ladrones, quizás sería positivo que se dispusieran estos pasos:

  1. Acreditar el haber mensual en una caja de ahorro siguiendo el cronograma ya establecido;
  2. Desde el día que le corresponda, según el número de terminación de su documento de identidad, el beneficiario deberá concurrir -dentro de un período de 10 a 15 días- a dar conformidad de la cifra recibida en su cuenta;
  3. Desde ese momento y a través de una tarjeta otorgada por el mismo banco, podrá hacer compras en supermercados y otros negocios de su pueblo o ciudad, y pagar servicios tales como expensas, luz, gas, teléfono e impuestos fijos mensuales, sin tener que retirar dinero de su cuenta;
  4. También desde ese momento -desde la conformidad- podría hacer retiros totales o parciales del dinero acreditado en su cuenta. Se comprenderá que en el caso de que desee retirar todo el monto acreditado a su favor, sería ante eventuales gastos de salud o inversión importante.

PD: Con lo que cobran los jubilados, el punto 4 deberá estar contenido en el 3, puesto que al jubilado o pensionado que logra "vivir" con casi 300 dólares se lo debe reconocer con el master en economía. Él necesita "toda" su pensión o haber jubilatorio. Me pregunto si los legisladores provinciales o nacionales correrán la misma suerte que estos "pasivos" al final de su mandato. (¿¿¿???)

¿Cómo puedes enriquecer esta propuesta?

Opina, porque tú serás el próximo jubilado y para entonces deberías tener solucionado este inconveniente...




domingo, 4 de septiembre de 2011

Abuelos vs. cajeros automáticos (primera parte)

Nuestro gobierno (argentino), a través de su banca oficial y privada, ha dictado normas que ordenan el pago de jubilaciones, pensiones o subsidios a través de los cajeros automáticos ubicados en miles de entidades bancarias de nuestro país.


     La medida obedece, por una parte, a evitarle al jubilado o pensionado las largas y tediosas colas que se forman a diario frente los cajeros de los bancos -esto sucede durante varios días al mes-, y por otro lado, otorgarle cierta “seguridad” ante terceros, si tenemos en cuenta la visibilidad de esa acción que tenía antes, cuando retiraba dinero de una ventanilla. (Las comillas, son a propósito de lo que se pretendió lograr con esta norma. Lejos de proteger a los usuarios de los cajeros automáticos, éstos se han fabricado e instalado de tal manera que cualquier transeúnte o peatón, o incluso quien concurre al banco para otro trámite, puede ver y observar a quien está dentro del cajero y qué es lo que está haciendo, con el riesgo que esto significa para el indefenso abuelo).

     La norma no está del todo equivocada en estos dos aspectos, aunque hay que reconocer que no todos los jubilados o pensionados tienen conocimiento del manejo u operabilidad de una máquina o robot digital, la que no sólo los desconcierta -a pesar de haber recibido indicaciones de un empleado u ordenanza bancario en las primeras visitas-, sino que lo mal predispone en cuanto a tener que recordar su funcionamiento y/o a dar soluciones ante una dificultad en el proceso del trámite.

     Si la operación de retiro se dilata en el tiempo ¡pobre jubilado! Al salir del habitáculo, tendrá que soportar -en forma verbal o a través de miradas airadas- las protestas e insultos de quienes aguardan afuera, pacientemente, formando cola.

     Pero... ¿cómo? dirás tú... ¡Si le han puesto el cajero automático para que no hagan más cola afuera o dentro del banco!

     La cola no se eliminó, simplemente se trasladó a otro lugar del banco, mejor dicho, fuera del establecimiento bancario, ¡a la intemperie! Cuando cobraba sus haberes por ventanilla, el abuelo disponía de por lo menos un beneficio en los días de mal tiempo: permanecer dentro del banco hasta que la situación meteorológica cambiara o le permitiera regresar a su casa.

     Avances en cuanto a la tecnología y sus nuevas formas de uso ocurren minuto a minuto. Es de esperar que surja de la inventiva especializada alguna acción que permita al jubilado realizar un trámite normal sin que le cause trauma alguno, y le evite ser otra víctima más de ladrones, motochorros, delatores atentos, que pululan dentro y fuera de las entidades bancarias, prestos a la vulnerabilidad de sus clientes.

¿Qué opinas de este “avance tecnológico” para nuestros abuelos?


¿Crees que es viable esta medida de ofrecer una máquina o robot a una persona que no está preparada para su operatividad y/o le cuesta asimilar las instrucciones necesarias para su uso?





sábado, 27 de agosto de 2011

La integridad

Mucho valor se le ha dado, en épocas no muy lejanas, al deseo de conservar la integridad.


     Recuerdo las conversaciones que tenían mis padres con mis abuelos maternos (porque al paterno no lo conocí, pues había fallecido once años antes de que yo naciera, y con mi abuela paterna nos unía otro tipo de relación).

     Cuando se conocía que alguna persona le había fallado a otra, se referían a “estafa”, “engaño”, “mala persona”, etc. Claro que en las épocas de las que les estoy hablando poco conocidos eran los “documentos” o “pagaré”, herramienta que hoy disponemos para hacer valer lo que otrora era suficiente con la “palabra”.
Antes, muchos años atrás, la palabra empeñada en un compromiso, sea este de trabajo o relacionado con el dinero, era “palabra santa”, se respetaba a rajatabla y podía ir la vida en ello.

     El hombre fue cambiando, no sé si para bien, pero los compromisos fueron relajándose y con ello surgieron los embaucadores, los estafadores, los “jodidos”. Los que a pesar de haber estampado su firma en un documento, pagaré, o contrato, se las arreglan de alguna forma para no cumplirlo, muchas veces argumentando artilugios, “engañifas”, creadas por ciertos abogados especializados en el tema.

     ¿Qué significa ser “íntegro”? Nada más ni nada menos que ser una “persona recta, intachable”.

     A ello se referían mis antepasados, a la rectitud, al hecho de conservar la actitud correcta con ellos mismos y con sus pares, sin mancha. Se trata de un valor que llevamos dentro y que permite juzgar nuestros actos.

     Sigue siendo, por fortuna, el fundamento de todos los aspectos de la vida social y de lo que debemos exigirnos siempre.

     Para saber cómo andamos de “integridad”, será útil repasar sus tres principios:

  • Mantenerse firme en nuestras convicciones.
  • Cuando uno sabe que tiene la razón, no hay que retractarse.
  • Reconocer siempre el mérito de los demás.

No temer a quienes pudieran tener mejores ideas que uno, ni a quienes sean más inteligentes. Unámonos a personas que sean o tengan alguna cualidad más que nosotros, aprenderemos de ellas y continuaremos avanzando siempre.

     Ser honesto y franco en lo referente a nosotros mismos.

     Seamos auténticos. Evitemos depender de factores externos como el aspecto físico o el nivel social.

     Desarrollemos nuestros principios morales y crezcamos como personas.

     No tratemos de cubrir aquellos aspectos de nuestra vida que nos parezcan desagradables. Enfrentemos los retos que ella nos presenta con realismo y madurez.

     Tener respeto por uno mismo y la conciencia limpia (la “frente alta” y mirar “a los ojos de la otra persona”, como decían mis abuelos) son los elementos fundamentales de la integridad.

     Si nos regimos por principios y no cedemos a las tentaciones de una moral relajada, será el mejor camino que podamos transitar.

     Ser íntegro, tener integridad, implica hacer lo que uno hace porque sabe que es lo correcto y no porque esté de moda o con el propósito de no herir susceptibilidades.

     Por último, algo muy importante. En la vida, somos íntegros o no lo somos en absoluto.

“La vida es como un campo de nieve recién caída; por dondequiera que uno camine, se notarán las huellas”. Cita de Denis Waitley, "Ante todo, la integridad", Selecciones del Reader’s Digest.



martes, 23 de agosto de 2011

Madres!!!

Las Madres…


Las madres tienen fuerzas que asombran a los hombres.
Ellas cargan niños, penas y elementos pesados…
Las madres esperan una llamada por teléfono de su hombre,
avisando que llegó sano y diciéndole que la extraña…


Ellas trabajan como niñeras, amas de casa, abogadas,
maestras, ingenieras, y solucionan disputas entre niños y vecinos.


Usan trajes, vaqueros, uniformes y minifaldas…
Las madres recorren largos caminos para conseguir la mejor
escuela para sus hijos, la mejor atención para la salud de su familia…


Ellas no aceptan un “NO” como respuesta cuando están
convencidas que hay una solución…


Las madres escriben una carta de amor a su hombre y saben pedir
perdón y perdonar…
Son inteligentes y saben de su poder…
Saben que un abrazo, un beso y un te amo, pueden sanar un corazón roto.


Una madre puede lograr que una mañana, una tarde o una noche
romántica sean inolvidables…
Las madres vienen en todos los tamaños, colores y formas;
viven en casas, cuartos, cabañas…


Ellas corren, manejan, caminan o usan e-mail…
El corazón de una madre es lo que hace girar el mundo…
Todo lo que ellas quieren es un abrazo, un beso, una caricia, una llamada…


Las madres tienen mucho que decir y mucho que dar…
La belleza de la madre no está en la ropa que lleve, la figura que
tenga o la forma en que se peine.


La belleza de una madre debe verse en sus ojos, a través de ellos,
porque es la puerta del corazón, el lugar donde el amor reside
también se refleja su alma…


Es el cuidado que ella le da a la pasión para estar con el hombre
que ama, a quien se entrega inocentemente…


Es el cuidado que ella le da a su amado cuando está enfermo o
cuando le prepara una taza de té en las noches de invierno a su niño…


La belleza de una madre, con el paso de los años crece hasta
el infinito.


¡Para todas ellas, nuestro mejor deseo!

Aporte de Fundación FIDEC, Córdoba (R.A.)



lunes, 15 de agosto de 2011

Los problemas en la tercera edad

Nuestros abuelos sufren a diario desidia y desinterés de parte de autoridades de ciertos organismos públicos, que no se inmutan por brindarle una adecuada atención conforme a su edad y, en determinados casos, a su menguado y deteriorado estado de salud.

     Esto se puede comprobar en aquellas entidades, especialmente dedicadas al servicio del pago de sus remuneraciones mensuales (jubilación, pensión, subsidio), o en las que deben abonar los servicios de consumo diario, como son los de luz, gas, teléfono, expensas, etc.

     Tú y nosotros trataremos desde este sitio revelar todas aquellas inequidades que golpean -visible y tristemente- a uno de los sectores más desprotegido de la comunidad: el de nuestros abuelos.

     Esto es lo que vemos y comprobamos diariamente, es por eso que lo difundimos...





Matrimonio en crisis


Tener desacuerdos en una pareja, en un matrimonio, parece ser algo propio a dicha unión. Claro que, como todo acuerdo, con el transcurrir del tiempo suele desvanecerse el brillo, el entusiasmo, la paciencia, y pasan a tener un rol fundamental, la rutina, el desamor, el desgano y otras actitudes, de forma tan diversas como personas hay en la tierra.

     El hombre falla a sus compromisos; la mujer siente que ya no es tan importante en la vida de aquél.
En las últimas décadas del siglo XX, numerosas de estas diferencias fueron zanjadas con el divorcio. Aunque este recurso legal no es una panacea. Muchos de quienes eligieron esta solución para sus desavenencias, han llevado sus mismas actitudes y enojos dentro de la nueva pareja.

     Los especialistas en crisis matrimoniales aseguran que, mejorar la relación entre el marido y la esposa, es la clave para salvar un matrimonio, incluso aquéllos que se consideran “insalvables”.

     Pero hay algo básico a tener en cuenta cuando se desata una crisis en la pareja: ambos deben desear salvar la relación, no basta que sea uno el que realice todo el esfuerzo.

     Como parte de un curso de educación matrimonial al que se puede acceder en cualquiera de nuestros países sudamericanos, se ofrecen algunos consejos que pueden ponerse en práctica cuando la pareja toma conciencia de que algo está fallando, o cuando creen que su relación –ya en crisis- puede volver a ser auténtica como en sus inicios.

     He aquí algunos de ellos:

  • Cuando surge la crisis de pareja, elijan un profesional con el cual ambos estén cómodos, que les inspire confianza y respeto, pues será quien les ayudará a encausar esa menoscabada relación.
  • Aprendan a escuchar al otro. Esto resulta difícil al comienzo, pero se debe tener en cuenta que a la mayoría de las personas nos gusta, deseamos, ser escuchada. “Luego que hayas terminado de dar tu argumentación, tu parecer o idea, recién allí y no antes, voy a darte mi opinión”.
  • Ambos deben admitir su responsabilidad en el conflicto. Esta es una pieza clave, de lo contrario no podrán avanzar hacia la solución. Tu pareja no es “adivino”. No esperes que él deba suponer de antemano lo que te ocurre a ti. Debes hablar con tu cónyuge, y esforzarte por crear el ambiente propicio y momento para hacerlo.
  • Renovar su compromiso con el amor, antes que el amor regrese. Pueden haber sucedido hechos considerados “terribles” por uno de los cónyuges, que hacen que el otro decida dar un portazo y pedirle la separación o divorcio (accidentes con mutilación, infidelidad, alejamiento transitorio por trabajo o estudios, etc.). Si ya han llegado a ese instante, escondan sus rencores, renueven su compromiso con el amor y verán que todo puede cambiar.
  • Si el trabajo, profesión u actividad, de ambos, va tomando más horas de las normales de sus vidas, es tiempo de replantearse si esas actividades son vitales para la subsistencia del matrimonio. Quizás abandonar una, o elegir otra con menos ingresos, pero que les permita estar más tiempo juntos y en el hogar, puede ayudar en mucho a salvar un matrimonio.
  • Si ustedes son los de los que se tiran objetos por la cabeza y discuten airadamente, cálmense, peleen limpiamente. Es raro encontrar un matrimonio sin conflictos, sin desacuerdos, pero lo bueno está en que ambos pueden adquirir las destrezas apropiadas para zanjarlos.
  • Si tu cónyuge te ha sido infiel, y si ha reconocido el error que cometió y el daño que te causó, dale tiempo. El perdón no suele manifestarse de la noche a la mañana. Si tú eres el infiel, o la infiel, debes hacer hasta lo imposible para que tu cónyuge pueda confiar en ti nuevamente.
  • Cumple con las citas, llámalo/a cuando creas que puede necesitarte, avísale cuando vayas a llegar tarde, esfuérzate por hacer aquello que te resultó siempre difícil “porque le correspondía a él/ella”, sácalo/a a bailar, etc. Ten la paciencia necesaria para reconquistarlo/a.

¡Mucha suerte!